El persa es una de las razas más antiguas y populares del mundo. Sus antepasados llegaron a Europa en el siglo XVII desde la antigua Persia, el actual Irán, aunque la raza tal como la conocemos se desarrolló en el Reino Unido y en Estados Unidos. Es un gato de tamaño medio, compacto y de huesos robustos, con la cabeza redonda, los ojos grandes y la nariz corta. Su rasgo más famoso es su pelaje: largo, denso y sedoso, disponible en una enorme variedad de colores y patrones.
Es el gato tranquilo por excelencia. Tiene un carácter plácido, dulce y poco exigente, prefiere los ambientes serenos y disfruta pasando horas descansando en su rincón favorito o en el regazo de su familia. Maúlla poco y con voz suave, y no suele trepar ni saltar tanto como otras razas. Es muy afectuoso con las personas de confianza, aunque puede mostrarse reservado con los desconocidos y le afectan los cambios bruscos y el ruido. Es ideal para hogares tranquilos y para la vida en piso.
Su pelo exige compromiso: necesita un cepillado diario para evitar nudos y bolas de pelo, y en ocasiones algún baño o un corte higiénico. Por la forma de su cara también conviene limpiarle a menudo el contorno de los ojos, porque tiende a lagrimear, y vigilar su respiración, sobre todo en verano, porque tolera mal el calor. En cuanto a la salud, es propenso a la poliquistosis renal, una enfermedad hereditaria que se puede detectar con una prueba genética, y a problemas dentales. Te recomendamos elegir criadores que testen a sus reproductores y hacer revisiones anuales completas.